Protección regional de la Amazonía y la participación del Perú en la OTCA

Por Daniela Malapi Hernández
Directora de Investigación del IPPDI
Desde la perspectiva política, ecológica, económica y cultural, la Amazonía es núcleo vivo de diversidad biológica, de recursos naturales y energéticos. Mirado desde otra perspectiva, es un espacio invaluable de freno a las consecuencias del cambio climático, ya que absorbe millones de toneladas de dióxido de carbono (razón por la que, en repetidas veces, la llaman “el pulmón del planeta”). Desde el lado social, siempre fue cuna de comunidades nativas e indígenas, cuyo valor y riqueza ancestral hace que los países que la sustentan soberanamente gocen de una pluralidad de lenguas, costumbres y saberes, pero, al mismo tiempo, por su riqueza, ha sido y es foco de conflictos socioambientales, de afectación por actividades delictivas de gran escala y de diversos tipos (narcotráfico, tala ilegal, minería ilegal, entre otras actividades).
Son ocho Estados los que tienen acceso soberano en la Amazonía en la región: Brasil, como el país con mayor territorio amazónico, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Guayana Francesa y Surinam. Todos ellos son Estados Parte de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) creada en 1995, cuya naturaleza jurídica es la de un organismo internacional nacido del Tratado de Cooperación Amazónica (TCA) suscrito el 3 de julio de 1978 y ratificado por el Perú el 27 de agosto de 1979.
Los objetivos de este organismo internacional están dirigidos a promover los fines del tratado. Estos buscan el desarrollo sostenible integrado de la cuenca a través de la cooperación política y técnica. De manera más precisa, se quiere lograr un impacto en el mejoramiento del nivel de vida de sus habitantes promoviendo la investigación científica, la protección de la navegación en sus ríos, la utilización racional de los recursos naturales, etc.
Todos estos objetivos buscan alcanzarse a través de acuerdos bilaterales o multilaterales entre los países que conforman la cuenca. Así, por ejemplo, el Perú y Brasil han suscrito varios acuerdos: el Tratado de Amistad y Cooperación de 1979, en el que se prioriza el cumplimiento de los compromisos que asuman ambos países en referencia a la región amazónica; la Declaración de Río Branco de 1987, cuyo propósito fue dinamizar la cooperación fronteriza en la región amazónica; o el Acuerdo sobre Zona de Integración Fronteriza Perú–Brasil (ZIF) de 2009, que entre varios factores busca promover los procesos de integración en la zona fronteriza binacional desde el ámbito comercial, de infraestructura, ambiental y de desarrollo productivo.
Las instancias de la organización son la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores, como máxima instancia; el Consejo de Cooperación Amazónica; la Comisión de Coordinación del Consejo de Cooperación Amazónica; y las Comisiones Nacionales Permanentes. A nivel interno, la Comisión Nacional Permanente Peruana está presidida por el Ministerio de Relaciones Exteriores e integrada por 26 instituciones, entre ellas doce Ministerios, PROINVERSIÓN, PROMPERÚ, CONCYTEC, ANA, SERFOR, etc. Parte de la labor de dicha comisión está orientada al monitoreo del control o la prevención de la deforestación, la gestión integrada de los recursos hídricos, entre otros.
Vemos que a nivel país, el Perú responde estructuralmente a los compromisos asumidos y surgidos en el Tratado de Cooperación Amazónica, pero es evidente que política y económicamente no necesariamente cumple con sus obligaciones en esta parte del territorio. Basta revisar cifras. “Solo en Madre de Dios, a consecuencia de la minería ilegal, se arrasó con 50 mil hectáreas de bosques en los últimos años”, de acuerdo a informes de MINAM. “Más de 120,000 hectáreas de bosques desaparecen en la Amazonía peruana cada año” señala Gestión. “De 2001 a 2019, Perú perdió 3.12M ha de cobertura arbórea, lo que equivale a una disminución del 4.0% de la cobertura arbórea desde 2000, y al 1.48 Gt de las emisiones de CO₂” indica Globalforestwatch. Hasta este año 2020, el Perú ha perdido alrededor del 8% de su bosque original informa BBC.
Brasil es el Estado líder en la OTCA, de hecho, ostenta su sede. Pero, también es evidente que, si se mantiene la actual política de gobierno respecto de la protección de la Amazonía, las cifras de mejora no serán muy alentadoras, a nivel de protección y cooperación. Parte de la respuesta del Perú, en este contexto debería ser ratificar el Acuerdo de Escazú como mecanismo jurídico clave en la defensa del medio ambiente, por tanto, de la cuenca amazónica y sus protectores primarios.
*El IPPDI deja constancia que las opiniones vertidas en la presente columna reflejan solo el punto de vista de la persona autora y son exclusivamente atribuibles a ella.
